10 mar. 2014

Érase un niño que salía cada mañana


There was a child went forth every day;
And the first object he look'd upon, that object he became;
And that object became part of him for the day, or a certain part of
the day, or for many years, or stretching cycles of years.

The early lilacs became part of this child,
And grass, and white and red morning-glories, and white and red clover, and the song of the phoebe-bird,
And the Third-month lambs, and the sow's pink-faint litter, and the mare's foal, and the cow's calf,
And the noisy brood of the barn-yard, or by the mire of the pond-side,
And the fish suspending themselves so curiously below there--and the beautiful curious liquid,
And the water-plants with their graceful flat heads--all became part of him.

The field-sprouts of Fourth-month and Fifth-month became part of him;
Winter-grain sprouts, and those of the light-yellow corn, and the esculent roots of the garden,
And the apple-trees cover'd with blossoms, and the fruit afterward,
and wood-berries, and the commonest weeds by the road;
And the old drunkard staggering home from the out-house of the tavern, whence he had lately risen,
And the school-mistress that pass'd on her way to the school,
And the friendly boys that pass'd--and the quarrelsome boys,
And the tidy and fresh-cheek'd girls--and the barefoot negro boy and girl,
And all the changes of city and country, wherever he went.

His own parents,
He that had father'd him, and she that had conceiv'd him in her womb, and birth'd him,
They gave this child more of themselves than that;
They gave him afterward every day--they became part of him.

The mother at home, quietly placing the dishes on the supper-table;
The mother with mild words--clean her cap and gown, a wholesome odor
falling off her person and clothes as she walks by;
The father, strong, self-sufficient, manly, mean, anger'd, unjust;
The blow, the quick loud word, the tight bargain, the crafty lure,
The family usages, the language, the company, the furniture--the yearning and swelling heart,
Affection that will not be gainsay'd--the sense of what is real--the thought if, after all, it should prove unreal,
The doubts of day-time and the doubts of night-time--the curious whether and how,
Whether that which appears so is so, or is it all flashes and specks?
Men and women crowding fast in the streets--if they are not flashes and specks, what are they?
The streets themselves, and the façades of houses, and goods in the windows,
Vehicles, teams, the heavy-plank'd wharves--the huge crossing at the ferries,
The village on the highland, seen from afar at sunset--the river between,
Shadows, aureola and mist, the light falling on roofs and gables of white or brown, three miles off,
The schooner near by, sleepily dropping down the tide--the little boat slack-tow'd astern,
The hurrying tumbling waves, quick-broken crests, slapping,
The strata of color'd clouds, the long bar of maroon-tint, away
solitary by itself--the spread of purity it lies motionless in,
The horizon's edge, the flying sea-crow, the fragrance of salt marsh and shore mud;
These became part of that child who went forth every day, and who now goes, and will always go forth every day.



*                      *                      *

Érase un niño que salía cada mañana,
Y en el primer objeto que veía, en ese se convertía.
Y ese objeto hacíase parte suya durante el día o cierta parte del día
O durante años o vastos ciclos de años.

Las lilas tempranas hacíanse parte de ese niño,
Y la hierba y el dondiego de día, blanco y rojo, y el trébol blanco y rojo, y el canto del febe,
Y los corderos de marzo y los hijuelos sonrosados de la marrana, y el potro de la yegua y el ternero de la vaca,
Y las aves de corral bulliciosas, o las que viven en el fangal junto al estanque,
Y los pececillos que se suspenden graciosamente en él, y las linfas hermosas,
Y las plantas acuáticas con sus deliciosas cabezas chatas, todos hacíanse parte suya.

Los retoños de abril y mayo hacíanse parte suya,
Los retoños de granos invernizos y los del maíz, de color amarillo claro, y las raíces comestibles del huerto,
Y los manzanos florecidos y, después, cubiertos de frutas, y las bayas, y ls hierbas comunes de los caminos,
Y el viejo borracho que volvía a casa, tambaleándose, de la taberna donde acababa de levantarse,
Y la maestra que pasaba a la escuela,
Y los muchachos amigos que pasaban, y los muchachos que reñían,
Y las muchachas pulcras, de frescas mejillas, y el negrito y la negrita descalzos,
Y todos los cambios de la ciudad y el campo por dondequiera que iba.
Sus mismos padres, el que lo engendró y la que lo concibió en su seno y le dio luz,
Ellos dieron a su hijo más de sí mismos que eso,
Se dieron a él después todos los días, hiciéronse parte suya.

La madre, en casa, pone tranquilamente los platos en la mesa para la cena,
La madre de palabras dulces, inmaculados su gorra y traje, exhalan un olor sano su persona y vestido cuando pasa,
El padre, fuerte, arrogante, viril, mezquino, colérico, injusto,
Del golpe, la palabra violenta,, el pacto estricto, la añagaza,
Las costumbres, el lenguaje, los visitantes, los muebles familiares, el corazón anhelante y amoroso,
El afecto que no permite contradicción, el sentimiento de lo que es real, la idea de que pueda al cabo no ser real,
Las dudas del día y las dudas de la noche, el sí y el cómo extraños,
Si lo que parece ser así es así, o si no es más que destellos y manchas,
Hombres y mujeres que se apretujan en las calles, ¿qué son sino destellos y manchas?
Las calles mismas y las fachadas de las casas, y las mercancías en los escaparates,
Vehículos, caballos de tiro, embarcaderos de recia tablazón, el enorme tránsito de barcas,
El pueblecito en la montaña, visto de lejos en el ocaso, el río intermedio,
Sombras, aureola y bruma, la luz que cae sobre los tejados y los gabletes blancos o pardos a dos millas de distancia,
La goleta cercana que baja soñolienta con la marea, el botecillo que remolca lentamente,
Las olas tumultuosas con sus penachos, que golpean, se rompen,
Las fajas de nubes de colores, la larga barra de tinte castaño solitaria, la extensión de pureza en que flota inmóvil,
El borde del horizonte, el corvejón que vuela, el olor de la marisma y del cieno en la playa,
Todas estas cosas hiciéronse parte de aquel niño que salía cada mañana, y que ahora sale, y saldrá siempre cada día.


Walt WHITMAN
(Trad. Francisco Alexander)

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