26 ene. 2011

¡Amor...!

De tanto caminar por los alcores
agrios de mi vivir cansado y lento,
mi desencadenado pie sangriento
no gusta ya de ir entre las flores.

¡Qué bien se casan estos campeadores:
el pie que vence y el entendimiento!
El recio corazón, ¡con qué contento
piensa en mayo, brotado de dolores!

Es ya el otoño, y en el yermo y puro
sendero de mi vida sin fragancia,
la hoja seca me dora la cabeza...

¡Amor! ¡Amor! ¡Que abril se torna oscuro!
¡Que no cojo al verano en su abundancia!
¡Que encuentro ya divina mi tristeza!

Juan Ramón Jiménez
 

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