16 ene. 2011

De sus hermosos ojos dulcemente...


De sus hermosos ojos dulcemente
un tierno llanto Fili despedía,
que por el rostro amado parecía
claro y precioso aljófar transparente.

En brazos de Damón con baja frente,
triste, rendida, muerta, helada y fría,
estas palabras breves le decía,
creciendo a su llorar nueva corriente:

"¡Oh pecho duro! ¡Oh alma dura y llena
de mil crudezas! ¿Dónde vas huyendo?
¿Do vas con ala tan ligera y presta?"

Y él, soltando de llanto amarga vena,
de ella las dulces lágrimas bebiendo,
besóla, y sólo un ¡ay! fue su respuesta.

Francisco de Aldana

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