18 ene. 2011

Al cisne

Ave de nieve que rompiendo espumas
de ese cristal lascivo donde cantas,
las cándidas espumas que levantas
son igual competencia de tus plumas.

No es bien que cuando mueres lo presumas,
porque tu vida empieza en lo que cantas,
que a tus méritos propios te adelantas,
para adquirir las alabanzas sumas.

Cantando con espíritu del cielo,
te despides del orbe de la tierra:
que allá premio a sus méritos previenes.

Mas si es tu voz un cielo acá en el suelo,
solo por nuestro daño se destierra,
que en ella misma lo que buscas tienes.

Alonso Jerónimo de Salas Barbadillo

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